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viernes, 2 de octubre de 2009

Murió gloria del béisbol profesional en Camagüey

Septiembre 12, 2009

rafael-ayala

Tomado de Adelante.cu

Camagüey, - Rafael Ayala Freyre, otrora inicialista estelar del Tarafa de la Liga de Pedro Betancourt en Matanzas, el San Germán de la Liga Popular de Oriente y del Puerto Príncipe en Camagüey durante la década de los 50, falleció en esta ciudad en el día de ayer a la edad de 88 años.

Intenso promotor del béisbol y del rescate de su historia, Ayala fue precisamente la personalidad que lanzó la primera bola de la última Serie Provincial de su provincia natal como preparación del futuro campeonato nacional cubano y deja como continuador de su amplia carrera a su nieto Alexander Ayala, torpedero regular de Camagüey durante los últimos años.

Nacido el 8 de junio de 1921 en la calle Medio casi esquina a Carmen, Rafael Ayala creció en una familia de diez hermanos por lo cual rápidamente tuvo que trabajar como barnizador. Desde muy pequeño con inclinaciones por el béisbol, jugaba en la plazoleta de Bedoya y fue captado por el formador de talentos Gabriel Mola para el equipo Santa Ana, el mismo conjunto de donde surgió el afamado short stop Amado Ibáñez y donde lanzó el mártir revolucionario Cándido González Morales.

En el Santa Ana, con 17 años Ayala comenzó a despuntar como un recio bateador zurdo que lo llevaría a jugar a la Sociedad Maceo para negros y mestizos, y en ella fue dos veces campeón de bateo bajo el mando del técnico Rolando Pichardo.

Durante 12 años, jugara donde jugara, siempre retornó a esta asociación surgida en la división de clases y el racismo que subsistía en la Cuba de entonces.

Ya en los años 50, se desempeñó en pelota azucarera en el batey del central Jaronú de Camagüey, el Zaza del Medio de Las Villas o como refuerzo de Vertientes, junto a atletas tanto profesionales como amateurs, y además se enrola en el ejército donde su función era representar como pelotero a diferentes regimientos.

En Camagüey lo hace con el Regimiento 2 Ignacio Agramonte pero en busca de sustento usualmente viaja a La Cabaña o a Columbia y también inaugura la selección del Puerto Príncipe en el club Atlético de Camagüey.

El Puerto Príncipe sería el principal equipo profesional de su provincia durante los años (50 como heredero de su predecesor Cromo en los 40), y como home club recibían a selecciones de todas las ligas del país.
Cuando comenzaba la zafra azucarera, Ayala viajaba a Oriente y allí con el San Germán se coronó campeón en 1953 y se clasificó a Campeonato Amateur de la American Baseball Congreso en Michigan, Estados Unidos, donde terminó como Champion Bate.

En una entrevista hace unos meses recordaba: “Después de viajar casi una semana en autobús, casi sin comer en la carretera y no poder ni entrar a los baños de los blancos, los americanos nos hicieron entrenar bajo el frío de Michigan por la noche y bajo las luces. Había mucho racismo y menos mal que nos prestaron unas frazadas para taparnos en el dugout. Por eso pudieron ganarnos con una paliza de 14×6, porque estábamos tiesos del frío, pero al otro día cuando calentó el sol les colgamos los nueve ceros.” 
En la Liga de Pedro Betancourt también fue campeón en 1954 con el Tarafa:

“Yo creo que fui uno de los pocos peloteros que jugó dos ligas al mismo tiempo. Entre el 53, 54 y 55, martes y viernes estaba dentro del torneo de las Fuerzas Armadas y viajaba en ómnibus hasta Pedro Betancourt en Matanzas para ser el cuarto bate de Tarafa los sábados y domingos. El dinero hacía mucha falta entonces y había que jugar donde se pudiera.”

“El mejor equipo que yo vi fue el Perseverancia. Era un atraco: tenía a Cuqui Rojas, Zoilo Versalles, Tony Haitiano González, Joe Tartabull y Kike Hernández. No sé como les pudimos ganar.”

Por su bateo en El Salvador recibió un trofeo de la Coca Cola y aún después de retirado del béisbol siguió practicando deportes después del triunfo de la Revolución.

Con 51 años, seguía como líder de los bateadores jugando softbol en la Embotelladora y hasta 1985 participó en varios campeonatos nacionales de la especialidad junto a Vicente Díaz, Sergio Ramírez y José Prado. En la actualidad era una de las glorias deportivas de antaño más vinculadas al Movimiento de Peñas Deportivas.

Así se recordó en la tarde de ayer al “zurdo del San Germán”, con esta larga hoja de servicios que incluyó las enseñanzas que legó a las nuevas generaciones de peloteros. 
Merecedor del respeto y admiración de la familia del deporte, en su despedida lo acompañaron otras glorias como Agustín “Pillín” Díaz (Havana Cubans), Humberto Estrada (Marianao) y Omar Cuesta (Granjeros y Camagüey).

Humilde fue su existencia y con gratitud su pueblo recordará la modestia de otro gran hombre que engrandeció al béisbol.

jueves, 1 de octubre de 2009

Un pelotero profesional no puede ganar 20 dólares al mes


Alfredo Despaigne, un pilar del equipo Cuba y de Granma en la Serie Nacional.

Alfredo Despaigne, un pilar del equipo Cuba y de Granma en la Serie Nacional.

R.L.HEVIA

POR UZIEL GOMEZ
ESPECIAL PARA EL NUEVO HERALD

El béisbol cubano va cuesta abajo, como el país. Es la recurrente opinión de numerosos fanáticos y especialistas, atizada por la derrota en la final de la Copa Mundial ante Estados Unidos, y por el hecho de que no ganan un torneo importante desde 2006.

¿Qué necesita el pelotero cubano? Incentivo, motivación. Que le paguen lo que vale como profesional de alta competencia. Incentivo para desarrollar sus cualidades deportivas y vivir dignamente del fruto de su salario. Y eso, lamentablemente, sólo se obtiene fuera de Cuba.

Desde hace demasiado tiempo, medio siglo, los peloteros cubanos reciben un pago simbólico por su trabajo, que no le financia sus necesidades básicas.

Un pelotero profesional cubano gana, en promedio, 20 dólares al mes. Uso el término profesional porque se dedica exclusivamente al béisbol durante su vida deportiva activa.

Algunos jugadores destacados retirados reciben 300 CUC (peso convertible cubano), y como explica el ex entrenador de pitcheo de Pinar del Río y del Cuba B, Román Suárez, a los peloteros que van a un evento internacional les dan por una sola vez 300, 500, 1.000 o 5.000 CUC -según el resultado y competición-, como en el I Clásico Mundial de 2006, cuando fueron subcampeones.

William Valdés, entrenador cubano de pitcheo de la MLB, conoció a peloteros del equipo Cuba que viajaban cargados con las conocidas pastillas PPG, ron y tabaco para ganarse unos dólares.

También venden la ropa deportiva que les entregan y accesorios como gorras y zapatillas, tal como lo hizo Pedro Luis Lazo, quien vendió su jersey número 99 en 6.000 dólares taiwaneses, luego de participar en la final de la Copa Mundial en Taipei en 2007.

Los cubanos viajan con una lista de las cosas que deben comprarle a sus familias y amigos, y en algunos casos les entregan el último día el viático y deben ir apurados, estresados y vigilados a las tiendas.

"Eso verdaderamente acaba con el jugador cubano", denuncia Valdés.

Es frecuente ver a viejas glorias del deporte cubano en situaciones paupérrimas y de abandono, y a algunos peloteros más afortunados los envían como entrenadores al extranjero para ganarse el sustento de la familia.

Desde finales de los 80, cuando se derrumbó con el muro de Berlín todo el discurso del socialismo real de someter los estímulos materiales a los ideológicos, comenzó el declive de una forma de hacer deporte, en que el sacrificio por la patria, los ideales, la "revolución'' -en el caso cubano-, fueron insuficientes e inaceptables.

Casi 20 años después de la ruptura de ese paradigma en el mundo, y de la instauración casi global de una economía de mercado centrada en el consumo, en que se adquieren bienes y servicios mediante un pago -y no suministrados por el Estado-, a los peloteros cubanos no se les puede seguir "pagando'' con discursos y medallas de honor. No en 2009.

Ellos se enfrentan a jugadores profesionales que viven del béisbol, que tienen resueltas sus necesidades y que, o tienen altas expectativas laborales de movilidad social por los contratos de miles o millones de dólares al que pueden aspirar, o vienen de vuelta después de haber asegurado su vida económicamente.

Los jugadores de Nivel A que enfrentan los isleños ganan un sueldo mínimo de 850 dólares mensuales, los de AA reciben 1.500 dólares, y de Triple A, 2.150 dólares. Reitero, sueldo mínimo. Si hablamos de las Grandes Ligas, el sueldo base anual bordea los 400 mil dólares, y el promedio supera los dos millones de dólares.

Jaime Torres, agente de peloteros cubanos de Grandes Ligas, como José Ariel Contreras, Alexei Ramírez y Dayán Viciedo, explica que en las ligas de Dominicana, México, Venezuela o Puerto Rico, un jugador promedio puede ganar entre 5.000 y 10.000 dólares mensuales, dependiendo de su calidad y equipo.

"No se puede ni comentar. No sé qué decirle. No tengo palabras", responde ante la pregunta de qué le parecen los 20 dólares que ganan los cubanos.

¿Por qué Cuba no valoriza el trabajo de sus peloteros profesionales?

La respuesta está en la fuga masiva de jugadores, que suma varias decenas durante los últimos años, y que no parece detenerse, sino incrementar.

Una medalla, un abrazo del Presidente o los aplausos de los fanáticos no les llevan un plato de comida a la mesa ni mantiene a sus hijos.

Es inaceptable que Cuba les pague a sus peloteros como si fueran mano de obra esclava.